Nuevos secretos de camarin- Lolita Editores

Oficialmente, los periodistas no están invitados a conocer aquello que los futbolistas definen como la interna del grupo. En ellos no se puede confiar, dicen. Luis Musrri, capitán de Universidad de Chile durante quince años, advirtió en 1997 que las medias tintas no resultan aceptables: si un jugador va con cuentos a la prensa, “hay que cortarlo porque el camarín es sagrado”.

Para adentrarse en los arcanos de la coyuntura camarinesca también hay que identificar, de entrada, el significado de la palabra cabrón: macho alfa del equipo, líder que negocia los premios con los dirigentes, tiene llegada con el entrenador, o este derechamente llega a tenerle miedo, y ocupa el lugar más alto de la pirámide alimenticia del camarín. El cabrón puede figurar entre los mejores jugadores del equipo, los que firman contratos más ventajosos o los que llevan más años pelándose el lomo por una camiseta.
El cabrón es un ego con estoperoles que entra a la cancha a mangonear a todo el mundo, incluyendo a los árbitros y los rivales, y que sale de ella para jugar a quién la tiene más grande con el resto del planeta. En la historia reciente del fútbol chileno hubo tres camarines que terminaron olímpicamente entregados a este tipo de cabronaje: la UC de Gorosito y Acosta, el Círculo de Hierro en Colo-Colo y la Quinta de Peñaflor en la U. Estos tres casos representan, por cierto, tres posibilidades de relación entre el entrenador y sus futbolistas: compartir el poder con los caudillos más fuertes, quedar en medio de una pelea entre ellos o enfrentarse solito a todos los miembros levantados en armas por la arenga de un cabecilla.

Esteban Abarzúa


Autor: Esteban Abarzúa
ISBN: 978-956-8970-54-3
N° de páginas: 204
Año de edición: 2015

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