Reseña: Los días de Mouat, Oscar Sepúlveda

Reseña: Los días de Mouat, Oscar Sepúlveda

Leer a Francisco Mouat es internarnos en un mundo de lecturas y de vivencias sencillas y profundas. Es por tanto un viaje por un camino incierto, aunque tapizado de maravillas. Porque antes, él –como un guía profesional e inspirado– ha hecho sus propios recorridos, de modo que la ruta que nos muestra viene calada: es garantía de disfrute. Como buen explorador literario –y encima excelente escritor– Mouat tiene una brújula infalible para dar con notables hallazgos. Y su talento no se agota en encontrar las valiosas piezas con que suele armar sus columnas, sino que además sabe hilarlas con arte e inspiración. Puede estar en una página de sus escritos hablándonos de una visita a Moscú, a la estatua de Lenin, y saltar sin dramatismo al caso de un nochero tío de un amigo que vive en el cerro Playa Ancha de Valparaíso. Siempre anda buscando pequeñas historias, experiencias cotidianas, gestos leves, vidas mínimas: el sabor de un café conversado con un librero de Providencia, una película vista en compañía de su director, citas perdidas pero imperdibles de valiosos aunque a veces desconocidos escritores.

Mouat se mueve cómodamente, además, en muy distintos ambientes, sin perder nunca su tono afable, su actitud serena, su mirada libre, con la curiosidad de un niño, a ratos, y luego con la sabiduría de un filósofo templado. Ama el ocio, anhela los “días distraídos”, como él los llama, y transmite su filosofía con tal convicción que dan ganas de vivir como él, sin estridencias, entregado al paso del tiempo, cobijado en los pequeños instantes placenteros que nos puede ofrecer la vida.

Oscar Sepúlveda
Revista Cosas

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