Reseña: Ribeyro hablador, Patricio Tapia, El Mercurio

Reseña: Ribeyro hablador, Patricio Tapia, El Mercurio

Por timidez más que por hosquedad, el peruano Julio Ramón Ribeyro (1929-1994) solía negarse a dar entrevistas. De ahí su apodo “el mudo”, que sirvió para titular el conjunto de sus cuentos (La palabra del mudo) así como este libro de entrevistas, seleccionadas y anotadas por Jorge Coaguila. La edición peruana más amplia que la chilena: de 30 conversaciones de 1960 se reduce a 14, desde 1978; ambas llegan hasta poco antes de su muerte.

En una entrevista de 1992 señalaba: “Siempre he pasado por ser un hombre relativamente lacónico y discreto, cosa que con los años se ha mellado un poco”. Gracias a esta mella se reúnen diálogo más o menos extensos con escritos, críticos y periodistas. Y se puede seguir su evolución vital y artística, desde sus intentos primerizos de emular a Kafka hasta su dimensión autobiográfica; desde sus juicios sobre otros escritores (duro, por ejemplo, con Arguedas) hasta la relativa amistad con Vargas Llosa (ensombrecida por un episodio en las memorias del Nobel) y aquella sin sombra con Bryce Echenique. Un cierto pesimismo sobrevuela los textos. En el primero dice: “No quiero ser ejemplo de nada, porque en todo caso sería un mal ejemplo”.

Antes de todas estas entrevistas, en una carta a su hermano Juan Antonio, desde París, en 1976, le decía: “Veo cada día más claramente que mis energías se me van más en responder cartas y contestar entrevistas que en escribir lo que debería escribir”. Sus cuentos, sus Prosas apátridas o sus diarios La tentación del fracaso podrían servir para desmentirlo.

Patricio Tapia
22 de julio de 2012
Artes y Letras de El Mercurio

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