Escrito durante los últimos meses de la Segunda Guerra Mundial, este libro se apropia de antiguos relatos del folclore japonés desde el agotamiento y la desesperanza. Mientras Japón colapsaba bajo los bombardeos, Dazai transformó cuentos infantiles en relatos incómodos, repletos de humor negro, sostenidos por la fragilidad emocional y una profunda sensación de ruina.
Lejos de una recopilación tradicional del folclore japonés, Cuentos de cabecera funciona como una conversación nocturna en medio del derrumbe: héroes absurdos, princesas caprichosas, animales parlantes y narradores que ya no creen del todo en las leyendas que cuentan.