Descripción
Alguien decía que la importancia de un poema no radica en cómo termina, sino en cómo empieza. En La medida y el azar muchos poemas dan la impresión de comenzar en cualquier parte y no querer terminar. Por eso, lo que a primera vista podría parecer una libreta de notas, muestra que el poema vive en esa arbitrariedad donde se puede jugar y mezclar, tensando cúmulos, frases, historias, visiones, retazos o diálogos: la vida como es, hecha a fragmentos. O a pedazos, como los llamara Creeley, que encuentra aquí una resonancia magistral. Mutando las formas según su capricho, pero manteniendo un hilo entre los espacios en blanco, este libro nos suspende entre rastros y hebras huachas que alternan el freno de mano con la soltura de pelo.