En Su cadáver avanza hacia el mar, los muertos no descansan ni explican nada. Permanecen. Se adhieren a las casas, a los cuerpos, a la memoria y al lenguaje de quienes intentan seguir sobreviviendo. Cada cuento parece buscar una forma para contener lo irreparable, pero esa forma siempre queda contaminada por lo que nombra. Galo Ghigliotto escribe desde una prosa precisa, incómoda y atravesada por un humor negro que nunca funciona como alivio. Aquí la violencia no siempre se anuncia como violencia; a veces llega disfrazada de cuidado, de trámite, de deseo o de argumento. Lo perdido no vuelve intacto. Pero vuelve. Y sigue avanzando.
“La prosa de Ghigliotto es limpia, cuidada y simple, aunque en el momento oportuno puede llegar a ser elaborada con sumo esmero”. Juan Manuel Vial