En los Cien sonetos de amor Neruda le canta a Matilde Urrutia; su lírica, nacida en la materialidad del cuerpo, se despliega para abordar la experiencia única: el amor.
“Con mucha humildad hice estos sonetos de madera, les di esta opaca y pura sustancia”, escribió Pablo Neruda. La desnudez que elige aquí el autor rehúye deliberadamente las pautas sonoras y constructivas del soneto clásico. Se desvanece el patrón métrico y el encuentro amoroso cobra nueva intensidad, porque gracias a este despojamiento voluntario, la palabra palpita, se libera la imagen y los amantes se reconocen en el lenguaje.
Cien sonetos de amor es uno de los libros más celebrados de Pablo Neruda: aquel amor secreto de Los versos del Capitán estalla en estos versos y reclama su nombre propio.