Descripción
Estamos en San Petersburgo durante el solsticio de verano, donde el amanecer se apresura en dar inicio al día y el sol se recoge tardíamente, por lo que la oscuridad nunca es total.
Por la ciudad transita un joven solitario y retraído, sensible al calor y la amistad de la mirada de otros transeúntes, así como de la ciudad misma y sus construcciones.
Deambulando por la orilla del río, el protagonista se encuentra de manera inesperada con Nástienka, de diecisiete años. Por cuatro noches seguidas se encontrarán ambos jóvenes, noches en las que escuchará los padecimientos de ella.
En la penumbra de las noches blancas se devela la soledad y se dejan entrever de manera delicada y envolvente el amor, la melancolía, la ilusión, la esperanza y el desencanto.